Tu hijo saca fotos de su cuaderno, guías o libro. Kuaderno arma un resumen ordenado, ejercicios resueltos y una prueba de verdad — con nota y un informe que muestra dónde necesita reforzar.
Pensado para 6° básico a 4° medio
Te vamos a escribir a tu correo apenas abramos cupos de la marcha blanca.
Informe de la prueba, con la nota y el detalle por tema.
El material sale del cuaderno de tu propio hijo, así que estudia exactamente lo que le pasaron en clases — no un contenido genérico de internet.
Cuaderno, guía o el libro del colegio. Desde el teléfono, una foto por página.
Un resumen ordenado de la materia, con ejemplos resueltos y apoyos visuales.
Alternativas o desarrollo. Tu hijo elige qué entra: solo ejercicios, conceptos o ambos.
Su nota y un informe corto que apunta a los temas que quedaron débiles.
La app no le pide que estudie mucho una vez: le pide que vuelva mañana. Por eso parte preguntándole cuánto tiempo quiere estudiar hoy, y lo que premia es la seguidilla de días, no las horas de uno solo.
Quince, treinta o sesenta minutos: el que le calce al día que tiene. El reloj es un empujón para partir, no un candado — si estudia sin apretar nada, esos minutos igual cuentan.
Solo suma con la app al frente, en una pantalla de estudio y con actividad real. Un teléfono prendido sobre la mesa no le hace ganar nada.
Cumplir la meta un día se suma a los días seguidos estudiando. Es esa seguidilla — no una maratón el domingo — la que arma el hábito.
Perder la racha por un solo mal día es la razón número uno por la que este tipo de hábito se abandona. Por eso, si un sábado ocupado corta la seguidilla, un escudo la deja viva y la racha sigue contando.
Se gana un escudo nuevo cada semana completa de racha, hasta guardar dos. Y a los 7 y a los 30 días seguidos, la app se lo reconoce con un logro.
Quince minutos alcanzan si el día viene apretado; sesenta, si tiene tiempo de sobra. La cambia cuando quiera — lo único que no cambia es que hoy toca estudiar algo.
Meta de hoy: 21 de 30 minutos
Tú le prometes algo de la vida real cuando llegue a su meta de la semana: una hora extra de pantalla, una pijamada con un amigo, ir a su restorán favorito. Kuaderno lleva la cuenta y le avisa cuánto le falta — no propone el premio, no media entre ustedes y no cobra nada por esto.
El trato nunca se fija sobre la nota: mira lo que estudió, no lo que sacó. Y también puede proponerlo tu hijo — un premio que él pidió motiva distinto que uno que le impusieron.
Distintas formas de estudiar el mismo contenido, porque no todos los niños aprenden de la misma manera.
La materia del cuaderno convertida en un resumen claro, por temas, sin las partes que quedaron a medio escribir.
Ejemplos paso a paso del mismo tipo de ejercicio que le van a preguntar en la prueba.
Dos voces conversando sobre el contenido, para escuchar en el auto camino al colegio o mientras ordena su pieza.
Alternativas o desarrollo, con la exigencia de una prueba real y corrección inmediata.
En asignaturas con ejercicios de desarrollo, como matemáticas o física, puede resolver en papel, sacar una foto de su respuesta y recibir la corrección igual.
Las skins no se compran: se ganan con puntos, y suma puntos tanto estudiando como compartiendo material con su curso. Y si quiere, puede competir en un ranking anónimo, sin quedar expuesto.
Ver las skinsCada familia decide si el material que Kuaderno arma con sus fotos queda disponible para el curso. No es obligatorio, pero cuando varios comparten sus cuadernos la materia queda completa: lo que a uno se le pasó, otro lo anotó. Y el que aporta suma puntos y levanta a todo el curso, no solo a sí mismo.
Si tu hijo faltó o le quedó la clase a medias, el cuaderno de un compañero lo cubre.
Kuaderno junta lo que subió el curso y arma un solo material ordenado, sin las páginas que quedaron ilegibles en un solo cuaderno.
Nadie está obligado a aportar, pero el que comparte suma puntos igual que estudiando. Se promueve la ayuda, no se exige.
Cada niño ve en qué lugar del curso va, pero nadie ve el nombre ni las notas de los demás. Al final del semestre se premia al mejor puntaje y también al que más mejoró.
Participar del ranking es opcional, igual que compartir material: tú lo autorizas, viene apagado y se cambia cuando quieras.
Cuando alguien registra una prueba o sube la materia de una asignatura, esa fecha entra sola al calendario del curso — y si alguien se equivocó, el siguiente que la registre la corrige para todos. Tu hijo ve qué viene esta semana sin que nadie tenga que llenar un formulario.
La prueba de Historia la registró un compañero el jueves pasado.
La misma app y el mismo material, con muchos aspectos distintos. Se canjean en la tienda de skins con los puntos que va ganando. Así se ve su pantalla de inicio en cada una.
El contenido, las pruebas, las notas y el panel del apoderado. La skin es solo la piel.
Algunas vienen abiertas. El resto se canjea en la tienda con los puntos que gana estudiando y compartiendo.
Un panel simple donde ves el avance real de tu hijo: qué estudió, cómo le fue y en qué está fallando. Sin revisar cuadernos a las once de la noche.
Kuaderno cobra un precio fijo mensual por hijo. Antes de suscribirte, tu hijo tiene un mes para probarlo gratis: puede rendir 2 pruebas propias y todas las que quiera del material que comparte su curso.
Válido durante tu primer mes desde que creas la cuenta.
8 pruebas al mes por hijo, a partir de las fotos del cuaderno, el libro o las guías.
El segundo hijo tiene 20% de descuento; desde el tercero, 30%.
Precios con IVA incluido. El precio de lanzamiento se mantiene mientras la suscripción esté activa, sin interrupciones; el precio de lista es $6.990 mensual o $62.900 anual.
Entrar a la lista→Cupos limitados por tanda. Tu primer mes es gratis y sin tarjeta; las primeras familias en sumarse mantienen el precio de lanzamiento mientras la suscripción esté activa.
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